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Nordic Culture (últimos días del viaje): ¡por fin!




El día empezó temprano, todos sabiendo que iba a ser largo e intenso.

Para no perder tiempo, los que no íbamos montados en las motos de nieve tuvimos que bajar un buen trecho andando hasta que nos recogieran.




La verdad que aquel paseo matutino nos regaló hermosas vistas de toda la región.

Tras llegar al autobús, viajamos de nuevo por lugares con vistas increíbles en dirección a un poblado sami.

¿Quiénes son los Sami? Si no quieres leer esto, lo pongo en otro formato para que te sea más fácil saltarlo.

Pues son los que han vivido en estas regiones desde tiempo immemorial. Samilandia se extiende a lo largo de Finlandia (la parte norte), Rusia (la península de Kola), la costa norte de Noruega así como ciertas islas noruegas; y por supuesto, la parte norte de Suecia. El área original sami era incluso mayor, pero gradualmente fueron forzados a perder territorios.

Es curioso ver cómo Suecia, uno de los países con más derechos del mundo, ha tratado y sigue tratando a este pueblo indígena. Hay grandes diferencias entre el trato dispensado por Noruega o Finlandia y el trato sueco. Ni siquiera el Gobierno sueco ha ratificado la Convención ILO 169, la herramiento más poderosa para solucionar los problemas de los pueblos indígenas.

Los sami han sido discriminados durante cientos de años, y forzados a moverse de sus tierras hacia terrenos cada vez más pequeños. Por poner algunos ejemplos -que hay muchos, y han estado bastante puteados (con perdón)-, puedo decir que en 1635 la Reina Kristina decidió explotar una mina de plata en Nasafjäll, siendo los samis obligados a transportar plata y oro a través de la costa con sus renos. A partir de la década de 1650, el Estado alentaba a los colonos a explotar las riquezas de Lapland y a colonizar la zona: los granjeros estaban exentos de impuestos durante 15 años. El problema era que los sami ya estaban allí, incluso pagando los impuestos al Estado. La Proclamación Lappmark de 1673 permitió a los colonos/granjeros a colonizar aquellas tierras sin consultar a los verdaderos dueños: los sami. Los únicos derechos de que disfrutaban los sami (y eso que pagaban al Estado) se limitaban a la caza, pesca y al pastoreo de los renos. Sólo podían cazar, pescar y utilizar los terrenos para que los renos pastaran.

Hoy día la cosa ha cambiado un poco y tienen más derechos. Sin embargo no fue hasta 1977 cuando los sami son reconocidos como pueblo indígena por el Estado sueco. En 1998, la por aquel entonces Ministra de Agricultura y Asuntos Sami, Annika Åhnberg pidió el perdón de los samis por todo lo sufrido a lo largo de la historia.

Sin embargo, y a pesar de los derechos ahora reconocidos, ellos siguen siendo molestados por turistas, cazadores, etc. Los cazadores suelen perder sus perros en el bosque lo que ocasiona que estos animales se acerquen a manadas de renos asustándolos, con las subsiguientes perturbaciones para los samis, que tienen que buscar y reagrupar a sus animales

Si queréis saber más sobre los sami, en la oficina de turismo de Linkoping dan libros gratis sobre los samis, sus costumbres, historia, etc. También en la página web http://www.eng.samer.se/ (en inglés).

El mismo libro de los sami, se puede leer en español gratis en pdf a través de la página del Gobierno Sueco, y lo puedes encargar gratis (hasta 30 copias) en formato libro físico pero sólo en inglés http://www.sweden.gov.se/sb/d/2015/a/89416


Nosotros estuvimos en uno de los poblados samis, donde nos explicaron todos estos problemas y la vida sami. Nos dieron a probar dos tipos distintos de carne de reno (uno de ellos muy parecido al jamón) y un dulce hecho con azúcar y plantas (muy rico por cierto -foto abajo-). Nos enseñaron todo lo que hacían con los renos (desde zampárselos hasta jueguetes, botas, mantas y piel de reno para los niños cuando le salen los dientes. También nos dieron la oportunidad de alimentar a los renos y nos explicaron que a los machos les habían quitado los cuernos para que las hembras se volvieran las dominantes para estar mejor alimentadas con vistas a las crías que debían tener.


























Dos renos peleando por comida.


























Fotos del paisaje:








Después de los renos, nos fuimos con el autobús a una estación de skí, Are, la más prestigiosa de todos los países nórdicos. Allí nos fuimos a la sala vip de un restaurante. Todavía me acuerdo de aquella clase en la sala más alta de aquel edificio, sentados en una gran mesa y tomando té, café y dulces al mismo tiempo que el profesor nos daba la clase. A través de las ventanas de nuestra Super-aula, pudimos contemplar de nuevo las montañas noruegas, el lago congelado y toda la comarca. La clase trató sobre los problemas de la región en cuanto a guerras entre Noruega y Suecia, problemas del precio de la vivienda y del turismo y más cosas que como cuente me sacáis ya los ojos de lo largo que es el post.





Y bueno, vayamos acabando. Aún queda lo mejor. Después de la clase, de nuevo autobús para ir a cenar a un bufet. Tras la comilona, a 100 metros se encontraba un hotel de hielo donde nos dieron bloques para utilizar nuestra creatividad (o destrozarla) y un cuchillo. La verdad que al final hubo bastantes figuras de hielo bien hechas. Cruzando el hotel de hielo dimos a parar con una de las estampas más bonitas que he podido contemplar en mi vida: la mayor cascada de Suecia semi congelada. La mayor parte congelada, no así el torrente de agua central. Recomienda utilizar el botón derecho del ratón para guardar la primera foto y verla a mayor tamaño, pues a través de blogger pierde.


















































¡Ya acaboooo!

Al día siguiente, tuvimos las Reno Olimpiadas por grupos, con entrega de medallas incluida. Para no extenderme (creo que ya he dicho más de una vez eso de no extenderme) dejo fotos:

































Ya sólo me queda cerrar este post de Nordic Culture, que ha durado bastante y decir que la última noche, cuando todos salimos en fila hacia mitad del bosque donde nos esperó el profesor. Con todo el camino iluminado de velitas, nos leyó un texto y nos invitóa a reflexionar sobre toda la semana. Uno a uno, con bastantes metros de separación, nos fuimos yendo a casa. Recuerdo, y David puede dar fe de ello, aquel momento, aquel paseo como uno de los momentos más intensos de mi vida. Caminando por el silencio, después de las palabras del profesor, con el cielo iluminado por las estrellas y toda la naturaleza realzada: se apreciaba cada detalle, los árboles de repente se habían hecho más majestuosos...la piel de gallina por todo lo que estábamos contemplando. Sé que suena a mariconada, pero preguntad a David o a cualquiera de los que vinieron al viaje...o si esperáis ser Erasmus para el año siguiente, probadlo por vosotros mismos escogiendo esta asignatura para el segundo semestre (aunque no os la convaliden por nada)...ya me contaréis.

Un saludo,




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Pepe:

Sólo decirte que nos sigue encantando tu blog, qie seguimos con interés.

Gracias por escribir

Saludos,

Pepesson dijo...

Como siempre, gracias por leer cómo vivimos por aquí.

Pepe

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